miércoles, 15 de marzo de 2017

La Policía Nacional ha detenido a cinco jóvenes y recuperado mercancías por valor de 880 euros

La Policía Nacional ha desarticula un grupo criminal firmado por cinco jóvenes dedicado a la comisión de hurtos en establecimientos comerciales de Mérida para su venta posterior en el mercado negro, a los que les fueron intervenidas, entre otras mercancías, prendas por valor de más de 880 euros. También se les aprehendieron 30 botellas de bebidas espirituosas, un número considerable deproductos alimenticios y de complementos para animales, según ha informado la Policía Nacional .

Las detenciones se produjeron el pasado día 11 de marzo, cuando agentes de la Policía Nacional fueron enviados a un establecimiento comercial sito en el polígono industrial El Prado, de Mérida, donde el vigilante de seguridad tenía retenida a una joven que intentó salir en posesión de artículos valorados en 275 euros que no había abonado. La mercancía la llevaba oculta en una bolsa tras haberles quitado y desactivado los sistemas de alarmas.

Tras ser identificada y con la información aportada tanto por el vigilante de seguridad como por testigos, se pudo determinar que iba acompañada de varias chicas más y un joven, que huyeron en un vehículo al ver que su compañera era interceptada por los agentes. Con los datos obtenidos se activó un dispositivo de vigilancia en la zona, apoyados por un Policía Local, que dio como resultado la localización del vehículo buscado en la calle Las Viñas de esta localidad, que se encontraba ocupado por cuatro personas. Una vez identificados, se procedió al registro del vehículo donde se intervinieron más artículos del local, donde fue interceptada la joven anterior, valorados en más de 800 euros.

Por todo ello los agentes procedieron a la inmediata detención de estas personas, interviniéndole a una de ellas, entre sus pertenencias, 500 euros en efectivo. A los cinco detenidos, un hombre y cuatro mujeres, se les ha imputado también un delito de pertenencia a grupo criminal, donde existe un claro reparto de tareas, ya que las mujeres entraban por separado a los establecimientos, de donde salían igualmente por separado tras hurtar los efectos. El hombre únicamente ejercía de conductor, nunca entraba en los locales, siendo su función la de abonar la compra cuando alguna de ellas era interceptada en la salida por el personal de seguridad, normalmente efectos valorados en menos de 400 euros.


Si alguno de los miembros era sorprendido, el resto se marchaba del lugar, asegurando así la comisión, al menos en parte, del ilícito penal. Todos ellos son vecinos de Sevilla y tienen antecedentes por hechos similares, en diverso puntos de la geografía nacional. Los cinco detenidos, un varón y cuatro mujeres, de entre 23 y 37 años, tras la instrucción del pertinente atestado, fueron puestos a disposición de la autoridad judicial

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