miércoles, 12 de abril de 2017


Vigilantes De Seguridad: Los Nuevos Esclavos Contemporáneos


La polémica durante estos días ha estado centrada en las recientes adjudicaciones de las distintas Administraciones Públicas a empresas de seguridad privada que están fuera del convenio nacional, y que ha copado gran parte de la información en distintos medios de comunicación.





Empresas que arrasan como el caballo de Atila allá por dónde van y dónde su único handicap es pagar algo más del SMI por el mismo servicio prestado. Esto es permitido y tolerado por aquellos "servidores públicos", los cuales son conocedores de esas decisiones que se toman para adjudicar éstos contratos. Contratos que lo único que crean es sufrimiento y desazón en los trabajadores y sus familiares.

Probablemente a esos señores encorbatados que cobran suculentos sueldos todo esto no les importe lo más mínimo, pero a nosotros sí.

A la Administración Pública y a los que contratan estas empresas son a los que señalamos como los culpables de todo este "negocio" creado, dónde el único perjudicado es el trabajador ya que sin esas suculentas inyecciones de dinero público, dinero de todos, algunas de estas empresas les sería más difícil seguir creando sufrimiento y precariedad laboral. Si hay un Convenio Nacional por el que se rige un sector en concreto y en el que se reflejan una serie de condiciones laborales y económicas mínimas garantizadas, que menos que respetar unas reglas del juego que garantizan estar fuera del régimen de semiesclavitud en el que ya hay compañeros con el que tienen que convivir a diario.
Para estos señores que administran nuestro dinero, lo más importante es el presupuesto y no las personas, y sin embargo cuándo llega la hora de aplicarles a ellos la misma regla de tres esta no termina de aplicarse, continuando con el despilfarro del dinero público para que ellos estén cómodos viendo los toros llegar desde la barrera. Bien que se les llena la boca a estos políticos delante de los micrófonos, tanto los "nuevos" cómo los "viejos", desde los que intentan convencernos de los equivocados que estamos, cuando sus "actos" demuestran todo lo contrario de lo que dicen.





Aunque parezca mentira, vamos camino de la creación de una nueva categoría laboral en éste sector, dónde los cimientos en los que se va asentando son cada vez más sólidos. Esa nueva categoría es la del "vigilante pobre".
El "vigilante pobre" es aquél que tiene un puesto de trabajo y gana un sueldo pero no tiene dinero suficiente para mantener a su familia.
No puede ser que trabajadores, en el siglo en el que estamos, retrocedan económicamente y laboralmente a tiempos dónde hablar para reivindicar tus derechos se consideraba casi un delito, y encima se les despoje de su dignidad.
Señores políticos: Menos hablar y más hacer

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